
En la reparación moderna de motores diésel, reemplazar un inyector ya no es una tarea mecánica simple. Ya sea un sistema Bosch, Denso, Delphi o Siemens, la Codificación del Inyector es un paso obligatorio. Pero, ¿por qué es tan crítica?
A pesar de la alta tecnología, es imposible fabricar inyectores masivamente que sean idénticos. Dos inyectores nuevos de la misma línea tendrán variaciones microscópicas en el caudal y el tiempo de respuesta. En un sistema Common Rail a 2000 bares, estas diferencias son enormes.
El código actúa como el "ADN" del inyector. Informa a la ECU (Unidad de Control del Motor) sobre las características exactas de esa pieza, permitiendo que la computadora ajuste el ancho de pulso para compensar cualquier desviación.
Si instala un inyector sin introducir el nuevo código, la ECU utilizará los datos de calibración del inyector anterior. Esto provoca desajustes graves:
Un código válido no se puede inventar; debe derivarse de pruebas reales. El Banco de Pruebas CR1017 es esencial para este proceso:
Al utilizar el CR1017, garantiza que el inyector reparado funcione con la misma precisión que uno nuevo de fábrica.
